El desafío del financiamiento en el mundo rural: Plantando semillas para el futuro

Por Patricio Zamorano
Fuente: IADB
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Con el objetivo de generar mejores condiciones para las finanzas en las zonas rurales del mundo en desarrollo concluyó la conferencia “Cracking the Nut: Overcoming obstacles to Rural and Agricultural Finance” (en español, “Abriendo la nuez: superando obstáculos para el financiamiento rural y agropecuario”), organizada por AZMJ y realizada en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington DC el 20 y 21 de junio de 2011.

La jornada reunió a destacados expertos de todos los rincones del planeta, que desarrollan actualmente programas de financiamiento rural desde el ámbito público y privado, como asimismo desde la comunidad de organizaciones de la sociedad civil, los donantes y los proveedores de asistencia técnica.

Áreas de discusión

La conferencia se desarrolló en torno a cinco áreas temáticas. En la primera, “Haciendo funcionar a los mercados para el financiamiento rural y agrario”, se analizó la situación de las organizaciones de micro-financiamiento en el desarrollo rural al enfrentarse a las restricciones del mercado o de las políticas estatales. Se destacó en este sentido como un tema fundamental en varios paneles la necesidad de generar estrategias efectivas y coordinadas para potenciar las cadenas de valor, especialmente en sectores vulnerables con bajo acceso al crédito u otros instrumentos financieros. Hubo consenso, en este sentido, en cuanto a que la función de las organizaciones de financiamiento debe ir más allá de la generación de productos crediticios, proyectándose también hacia la identificación de oportunidades de asociaciones estratégicas entre los distintos actores de la cadena de producción y venta al consumidor final. También, en el apoyo a la gestión de cooperativas y capacitación en áreas como la contabilidad, manejo del suelo, técnicas de riego y uso de tecnologías de bajo costo.

Bajo la temática “Forjando innovaciones en el financiamiento agrario” se analizaron las mejores prácticas para enfrentar las dificultades del financiamiento rural, retos que emergen desde los diversos problemas que enfrentan productores y el mercado en general. Entre ellos, el aumento de los costos de energía, la falta de acceso y conocimiento sobre productos financieros asequibles para los pequeños productores, escasez de alimentos y limitaciones en el acceso a fuentes hídricas, entre otros. Un problema común es también el desafío de generar alternativas de financiamiento para los sectores de ingresos medios en las zonas rurales. Varios representantes de organizaciones de diversos países donantes señalaron que lentamente se ha convertido en prioridad cubrir a estos sectores medios, menos favorecidos hasta ahora con estrategias de desarrollo más integrales.

En otro de los temas, “Reduciendo costos en la cobertura rural”, se desarrollaron las distintas innovaciones tecnológicas que pueden llevarse a la práctica para disminuir costos y aumentar la penetración de los distintos productos crediticios y financieros. Se analizó en varios paneles el importante factor que puede tener en el control de costos la actividad bancaria inalámbrica o personalizada (agentes bancarios que se acercan a las comunidades), especialmente en zonas de difícil acceso. Asimismo, se abogó por la capitalización efectiva de los créditos sobre la base de técnicas innovadoras y de bajo costo en temas como control de plagas, sistemas de irrigación eficientes, incremento de la productividad en un ambiente de limitado acceso a la tierra cultivable, el uso de energías alternativas (solar, eólica) y el rol del Estado en generar infraestructura que permita el mejoramiento de las comunicaciones y el transporte.

Un capítulo aparte se destinó al tema “Manejando el riesgo de manera efectiva”, donde se analizó el aún pendiente reto de la cobertura de seguros, y otros temas vitales de área financiera, entre ellos los ahorros y las cadenas de valor. La discusión fue enriquecida con el desarrollo de casos específicos en comunidades tan diversas como las zonas rurales de Sri Lanka, India y Tanzania, como también Colombia, Perú y México, entre muchos otros países. Se analizaron decenas de modelos de crédito rural, evaluación de programas de repago y la disponibilidad de seguros y programas de mitigación de riesgos, en análisis comparativos entre experiencias en las áreas africana, latinoamericana y asiática. Se citó insistentemente la limitada oferta de seguros y productos similares relacionados con la producción agropecuaria, que dejan a la pequeña y mediana producción rural en condiciones de gran precariedad en comparación con otras industrias o con los grandes productores de las zonas empobrecidas de estos tres continentes.

El diagnóstico contempla también asumir la existencia de altos niveles de volatilidad y el carácter impredecible de las condiciones climáticas que afectan especialmente a sectores vulnerables del planeta, donde los niveles de mitigación de desastres naturales son también limitados. No obstante los obstáculos, se destacó el gran potencial que el mercado de seguros tiene entre las zonas agropecuarias más marginales de los países en desarrollo, donde sólo un pequeño porcentaje de los pequeños y micro-productores conoce o utiliza este tipo de productos.

En el quinto tema, “Atrayendo a la inversión privada”, se buscó crear soluciones atractivas para expandir el desarrollo rural y agrario a través del financiamiento en los países en desarrollo. Hubo una interesante discusión sobre el rol del Estado en contraposición a la gestión de entidades privadas en las zonas rurales. Se dio a conocer una rica variedad de experiencias positivas y negativas sobre la relación entre lo estatal y lo privado, desde el factor distorsionador que medidas regulatorias pueden provocar en los mercados, como también la falta de interés de los servicios privados en cubrir zonas aisladas de los países. En el otro extremo, también se hizo hincapié en la necesidad de que los gobiernos generen políticas públicas efectivas donde los mercados han fallado. Al mismo tiempo, se defendió el enorme dinamismo que la empresa privada puede generar en zonas marginales que tienen un gran potencial de desarrollo crediticio y bancario si inversionistas y donantes están dispuestos a asumir un nivel mínimo de riesgo y el Estado genera incentivos.

Hubo acuerdo, además, en que el sector agropecuario es de vital importancia para la economía de los países, especialmente aquellos en vías de desarrollo, por su amplio impacto en el PIB y en la generación de ingresos fiscales, como también en temas de importancia estratégica, entre ellos la provisión de alimentos y la disponibilidad de recursos hídricos, el equilibrio ecológico y el manejo de recursos naturales. Asimismo, se destacó el impacto que los programas de financiamiento tienen en los niveles de pobreza de los países con menos ingresos, donde la economía rural está especialmente afectada por altos niveles de riesgo económico y precariedad social.

Casos exitosos: semillas que han germinado

Bajo la inspiración del título de la conferencia internacional, “Abriendo la nuez: superando obstáculos para el financiamiento rural y agropecuario”, se presentaron varios casos exitosos sobre financiamiento rural, acceso al crédito y experiencias a nivel comunitario.

En Sri Lanka, el Hatton National Bank ha implementado un exitoso programa de “banqueros descalzos”, donde agentes financieros se acercan personalmente a la propia comunidad agrícola para apoyar en todo lo relacionado con los programas crediticios y de asistencia técnica que el banco financia, con una cartera de clientes que supera los 150 mil agricultores.

En Nicaragua, el Fondo de Desarrollo Local, cuenta con un 57% de participación de mujeres, con tasas diferenciadas entre el sector urbano (más caras) y rural (más baratas y “subsidiadas” a partir de las tasas cobradas en las ciudades).

En Paraguay, la Financiera El Comercio, pionera en el campo del micro-financiamiento rural a nivel paraguayo, ya cuenta con 105 mil clientes, tras más de tres décadas de existencia. Posee más de 100 millones de dólares en su cartera, con una proporción 70% rural-30% urbana, que son gestionados a través de más de 50 puntos de atención y 250 agentes autorizados.

En Perú, Root Capital incrementó los ingresos promedio de más de 500 campesinos financiados con micro-créditos, desde 312 dólares por año en 2005, a 3.803 dólares en 2009. También en Perú, un programa piloto de Proyecto Capital logró que en la comunidad de San Jerónimo se pasara de un 84% de mujeres beneficiarias del proyecto que no ahorraban antes de participar, a sólo un 5% que no ahorraba tras un año de ser parte del programa.

Para más información sobre el evento, por favor visite:

http://www.cvent.com/events/duro-de-roer-superando-los-obst-culos-de-las-finanzas-rurales-y-agr-colas/event-summary-f6ae33c8fc6c4e69a3f2ae0688062067.aspx